ENCUENTRO DE EDUCACIÓN PROVINCIA ANDINA: Crónica del día 07 de Agosto de 2018

 

La mañana inició en casas diferentes. Nuestros hermanos de Chile y Argentina amanecieron en el Seminario Las Mercedes de Suba, mientras que los colombianos nos encaminábamos para reunirnos con ellos. Al llegar tomamos el desayuno (de manera muy rápida) para salir y adentrarnos en un pedacito de la cultura nacional.

Cuando terminamos de comer, subimos al bus para encaminarnos al primer destino, La Mina de Sal de Zipaquirá. Durante el camino hablamos y compartimos diferentes rasgos y aspectos propios de la cultura Chilena, Argentina y Colombiana acompañada de risas y asombro conforme descubríamos nuestras diferencias y similitudes. Después de una hora extensa de viaje llegamos a las Minas de Sal que, como es costumbre, cautivo los ojos y corazones de cada uno de sus visitantes.

Fuimos testigos de la belleza reflejada en la escultura de piedra y sal. Hicimos el recorrido del vía crucis y contemplamos las estructuras religiosas, guardianas de un legado de historia y fe. Vimos nuestro retrato en el espejo de agua y admiramos la belleza artesanal presente en el patrimonio. Al terminar nuestro recorrido decidimos que era hora de tomarnos una foto y nos reunimos junto a la estatua de un minero que protagonizó nuestro recuerdo.

Después regresamos al bus y continuamos nuestro viaje. Fueron tres largas horas acompañadas de juegos e historias, compartiendo pensamientos, gustos y realidades que rompieron el hielo y nos acercaron un poco más en este maravilloso encuentro.

Alrededor de las dos de la tarde llegamos por fin al histórico pueblo de Villa de Leyva. La belleza y la antigüedad del pueblo fueron los principales temas de conversación mientras caminábamos y admirábamos las artesanías autóctonas del lugar.

Decidimos almorzar, así que entramos en un lugar ubicado justo en la esquina de la plaza central. Fue en ese momento que descubrimos que pese a nuestras diferencias culturales y expresiones, encontramos que somos iguales de glotones a la hora de comer. Probamos todo lo que cada uno escogió para almorzar y después nos adentramos en las calles y la plaza del pueblo. Fue increíble ser testigos del talento y la originalidad que había en todas las esquinas, tiendas y rincones del pueblo.

Fuimos atrapados por la hermosura del pueblo y, con mucho gusto y tristeza a la vez, dejamos la Villa colonial.

Al regresar a la capital, nos esperaban con una cena simple pero deliciosa. Siendo las 10 de la noche, todos los chicos nos dirigimos a la sala común, y muy creativos, nuestros hermanos argentinos, compartieron con nosotros un juego muy peculiar llamado “milanesa”. Es divertido hasta el punto en que comienzas a perder. Y así fue como llegó el final nuestro día conviviendo en el encuentro de los colegios de la Red de la Provincia Andina. Colmados de cultura, belleza e innovación nos unimos más como comunidad, reconociendo que, pese a las diferencias en cultura e historia, gustos y palabras, somos iguales en el hecho de tener un mismo corazón dispuesto a conocer y vivir la belleza de este mundo.

 

Constanza Espinoza, Colegio Manuel d’Alzon, Lota. Chile.

Delfina Minetti, Instituto San Román, Buenos Aires. Argentina.

Malena Rosso, Instituto Nuestra Señora de Lourdes. Agentina.

Camilo Zona, Colegio Emmanuel d’Alzon, Bogotá. Colombia.

 

 

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