208 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL PADRE MANUEL D´ALZON

Emanuel Mauricio Daudé d´Alzon es el niño o el joven acostumbrado hasta 1832 a la mansión señorial de Lavagnac al estilo de la aristocracia provinciana, sin embargo muera pobre y despojado bajo el humilde hábito de religioso “monje- apóstol”. Ahí está el itinerario de una autentica vida evangélica, verdadera paráfrasis positiva del “joven rico” de acuerdo con Mateo 19. Ha roto el curso de un destino personal bien anunciado para modificarlo con “audacia, generosidad y desinterés” hacia lo universal. Un muy buen negocio, ha hecho Emmanuel d´Alzon: el mejor de los trueques, un intercambio de cosas de poco precio, por otras valiosas.

Celebrando su aniversario 208, Manuel sin minimizarlo, gusta de repetir su triple enraizamiento eclesial o sus tres “nacimientos espirituales”.

El Bautismo en 02 de septiembre de 1810 que nunca deja de celebrar como su “autentico” cumpleaños.

Su ordenación sacerdotal en Roma el 26 de diciembre de 1836. Su tercera opción por la vida religiosa.

Los tres caminos de una vida inquieta, son los tres peldaños de una trayectoria espiritual vivida en la iglesia y para la iglesia. Recordamos que todo animado por “amar a Cristo y a todo lo que el amo”. Estas tres experiencias vitales de nuestro Venerable Fundador han hecho que la Fe en su vida fuera una conquista de la perla fina. Para él se trata de una perla humanizada que pide nuestra delicadeza y sobre todo nuestro sacrificio: llevarnos a donde Dios está amenazado en nuestros niñas y niñas o en los colegas con un compromiso  de cuidar y conservar la dignidad de ser imagen de Dios.

Creo que nuestro trabajo educativo es la condición de la posibilidad que algunos estudiantes nuestros tengan para alcanzar la perla fina por el mayor tiempo que pasan con nosotros. Sigamos aprovechando o aprovechemos nuestra labor para que del interior del saber académico surja también al visión cristiana del mundo, de la cultura y de la historia. Eso es trabajar por el Advenimiento del Reino de Dio de Dios. Peor si nuestra educación  se limita a la instrucción y no se fundamenta en amor a Cristo, el camino del tesoro está equivocado.

(extracto de reflexión Hermano Vedastus Paluku)

 

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